La filosofía es reflexión racional: la filosofía es una empresa racional comprometida a no admitir ningún supuesto del cual no se dé una razón adecuada. Se caracteriza por su universalidad y su radicalidad: universal, porque se interesa por todos los ámbitos y aspectos de la experiencia humana; radical, porque se plantea las cuestiones últimas concernientes a la experiencia humana. Tiene una CUADRUPLE función:


-Clarificadora: tanto de nuestros conceptos e ideas como respecto de la experiencia a la que tales conceptos se refieren.

-Crítica: respecto de los supuestos en que se basa nuestra cultura, muy especialmente en los ámbitos social, moral y político. La filosofía puede entenderse como la conciencia que una época y una sociedad tiene de sí mismas.

-Sistemática: en cuanto que le corresponde ordenar y sistematizar la experiencia humana, así como la pluralidad y diversidad de conocimientos parciales que nos dan las ciencias.

-Transformadora: ya que la filosofía práctica trata de transformar la realidad y orientar nuestra manera de actuar.



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jueves, 21 de septiembre de 2017

APUNTES TEMA 1: FILOSOFÍA Y CIENCIA

RELACIÓN DE LA FILOSOFÍA CON LA CIENCIA.-

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Introducción. Ciencia y filosofía: tanto monta, monta tanto
“Física”, “Cosmos”, “Big Bang”... todos ellos son términos que se suelen usar a diario en las conversaciones que tratan acerca de la realidad del universo. Y parece que tienen un significado claro y definido. Pero si rascamos un poco bajo la superficie sacaremos a la luz matices y sentidos nuevos que complementan, aclaran y profundizan en lo que creíamos saber con precisión.

Por ejemplo, la palabra “física” viene de un término usado en la Grecia clásica, “physis”, para referirse a lo que hoy denominaríamos “naturaleza”. Y es que los primeros problemas que se afrontaron racionalmente fueron los que tenían que ver con la estructura y el origen del Universo. En el origen de la filosofía, en Grecia hace dos mil seiscientos años aproximadamente, está, por tanto, la física, en el sentido de que los primeros pensadores que se dedicaron a interpretar el mundo desde una perspectiva fundamentalmente racional -la esencia de la actividad filosófica- lo hicieron aplicando la razón a la naturaleza. Eran, por tanto, filósofos de la naturaleza, “presocráticos” como se les conoce habitualmente o, como los llamaríamos hoy, físicos.

Si hubiera existido en aquella época el Premio Nobel de Física se lo hubiesen dado a algunos de estos presocráticos: a Tales de Mileto (630 - 545 a. C.) y Anaximandro (610 - 546 a. C.) por sus audaces teorías sobre la constitución última de la materia; a Parménides (570 - 475 a. C.) y Heráclito (535 a.C. - 484 a. C.) por sus brillantes abstracciones sobre el marco general de desarrollo de lo que existe; a Anaxágoras (500 a.C. - 428 a. C.) y Demócrito (460 a.C. - 370 a.C.) por sus distintas hipótesis acerca de cómo se organizan los “entes” -las cosas o entidades del Universo-. Y dado que no hay Nobel de Matemáticas, Pitágoras (582 a.C. - 507 a. C.) se tendría que haber “conformado” con la máxima distinción para los estudiosos de la geometría y la aritmética: la medalla Fields. En cualquier caso y en todos los campos, los presocráticos, que también así se llama a estos primeros filósofos y físicos practicaban lo que el filósofo austríaco Karl Popper (1902 - 1994) denominó “la simple racionalidad directa de los presocráticos”. Es decir, la capacidad de admirarse ante los hechos cotidianos y de formular hipótesis imaginativas y audaces para tratar de explicarlos desde una perspectiva racional.



De la mitología a la explicación racional.-
La filosofía presocrática, por tanto, es el período de la historia de la filosofía griega que se extiende desde el comienzo mismo de ésta, con Tales de Mileto, hasta las últimas manifestaciones del pensamiento griego no influidas por el pensamiento de Sócrates (470 – 399a. C.), el cual realizará un giro en la temática filosófica, desde los problemas relacionados con la naturaleza hasta aquellos de índole social y política. En aquel momento de la historia, la filosofía y la ciencia estaban indisociablemente unidas. No había ningún criterio, ni en la teoría ni en la práctica, para separar lo que hoy llamamos filosofía, por un lado, y lo que denominamos ciencia, por otro.
El caso es que surgieron tanto una como otra de una misma matriz: la explicación mitológica. Como estamos viendo, es más importante en la actividad filosófica y científica plantearse cuestiones interesantes que formular respuestas más o menos temporales, más o menos acertadas. Mientras que las preguntas son eternas, y van surgiendo cada vez más, las respuestas son efímeras. O, como decía Karl Popper:

"Nuestro conocimiento es necesariamente finito, mientras que nuestra ignorancia es necesariamente infinita."
Ese origen griego de la filosofía y la ciencia, al que nos hemos referido, vino a superar los primeros intentos para explicar mitológicamente los problemas que planteaban los fenómenos naturales (¿qué son las olas, los rayos?) echando mano de fenómenos sobrenaturales. Las olas y los rayos, fenómenos naturales, debían de tener su última razón de ser en fenómenos sobrenaturales (dioses, que en el caso de las olas y los rayos serían, respectivamente, Poseidón y Zeus entre los griegos). 
Sin embargo, junto a otros factores de índole religiosa, política, económica y cultural, poco a poco el pensamiento racional comenzó a sustituir las explicaciones de los fenómenos naturales basadas en fenómenos sobrenaturales por otras que únicamente se fundamentaban en fenómenos naturales. Así, las olas causadas por el viento, por ejemplo, o los rayos por el intercambio de partículas positivas por la tierra y negativas a partir de nubes3. La racionalidad y el naturalismo (la consideración de la naturaleza como principio explicativo de lo real) van de la mano.

Tras esta primera separación respecto de la explicación mitológica, el planteamiento estrictamente racional, que se basa únicamente en el plano natural sin echar mano de lo sobrenatural, no distinguía entre Filosofía y Ciencia porque de lo que se trataba era de responder a problemas con el mero uso de la razón.

Con el paso del tiempo, sin embargo, y han sido muchos los siglos desde entonces, sí que se han ido separando las distintas Ciencias de lo que fue su matriz originaria, la Filosofía. Primero fueron la Física, la Química y la Matemática. Pero todavía Isaac Newton (1642 - 1727) utilizó el término “filosofía natural” para referirse a las leyes del mundo material.

La filosofía y la ciencia, métodos diferentes.-
En verdad, la ciencia y la filosofía no luchan ninguna batalla entre ellas, sino que forman una alianza contra las falsedades, los prejuicios y las falacias. No juegan un juego de suma cero, en el que lo que gana una lo pierde la otra, sino que su misión combinada consiste en hacer progresos en el conocimiento de la verdad. Tanto la ciencia como la filosofía parten de la paradoja de Sócrates según la cual “Sólo sé que no sé nada”. Que no es una defensa de la ignorancia, como a veces se malinterpreta, sino un planteamiento para pensar sobre los conceptos partiendo de la liberación de todo prejuicio, de todo conocimiento que no estuviese firmemente fundado en la razón y/o en la experiencia.
Cuando leemos los diálogos que Platón puso en boca de Sócrates, éste comienza habitualmente preguntándose qué es tal cosa, por ejemplo qué es el amor (en la obra de Platón (428 a.C. - 347 a. C.), El Banquete), o qué es el estado ideal (República) o qué es la justicia (Gorgias). De la pregunta por el “qué” de algo, es decir, por su estructura básica, se suele pasar automáticamente a la pregunta por el “porqué”, que sería estrictamente el terreno de la Filosofía.
La verdad de la filosofía y la verdad de la ciencia se parecen pero también se diferencian. Se parecen en que son enemigas juradas de la mentira, la sinrazón, la idiocia y los intereses creados que tratan de sobornarlas para que se rebajen a ser útiles, pragmáticas... cualquier cosa salvo verdaderas.  Gilles Deleuze (1925 - 1995lo) expuso en su obra Nietzsche y la filosofía:

“Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz (...) La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa”
Pero aunque tienen objetivos similares, como el de alcanzar la verdad y aclarar el camino hacia la felicidad, y tratan ambas con símbolos y conceptos, también es cierto que mientras que la ciencia tiene un límite en los datos empíricos, la filosofía no tiene dichos condicionantes. Lo que la ciencia gana en rigor y precisión al someterse al tribunal de los experimentos lo pierde la filosofía que se hace mucho más ambigua, pudiendo llegar a perder el contacto con la realidad. Sin embargo, también es cierto que al no tener dicho límite es la filosofía más libre de plantearse problemas y arriesgar soluciones que la ciencia no puede ni soñar: aquellos que están relacionados con los valores y el significado de la existencia.

De lo que tratan tanto la filosofía como la ciencia, y en cierta medida también el arte, es de transformar la infinita información que nos bombardea desde el exterior en un tipo de conocimiento que podamos asimilar y digerir. Es decir, pasar de la información al saber, a la comprensión de lo que ocurre, a la búsqueda constante de las causas y el análisis de las consecuencias y no quedarnos simplemente en la constatación de lo que sucede.

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